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Mujeres escritoras

 
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Alex McStar






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Ubicación: Agujero negro IC 10 X-1, const. de Casiopea, galaxia IC 10. A 1'8 mill. de años-luz de la Tierra

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MensajePublicado: Mar Jun 30, 2009 9:34 pm    Asunto: Mujeres escritoras Responder citando

En hora buena. Para charlar y comentar sobre novelistas, ensayistas, cuentistas y poetas del sexo femenino.

VICKY BAUM



Confieso haber leído solamente una novela de Vicky Baum, cuando debía de tener 16 o 17 años más o menos. No me pareció mal del todo, pero no recuerdo siquiera el título, quizá era Una noche en el trópico, o Amor y muerte en Bali. Esta autora fue durante muchos años una de las más leídas en España --y en otros países, claro--, preferentemente por mujeres. No era una escritora de "novelas rosas" como inapropiadamente se la califica en algunas partes (comparándola incluso nada menos que con Corín Tellado, lo que demuestra lo poco que leen los que suelen hacer comparaciones tan bestias: resulta que sí he tenido que leer por razones profesionales algunas novelas de Corín Tellado, y debo decir que están escritas de cualquier mala manera, nada que ver con el estilo de Vibky Baum), sino de novelas sentimentales, aderezadas en algún caso con sus notas de intriga y misterio, drama y comedia, así como una perspicaz manera de crear tipologías reconocibles de personajes, más que personajes propiamente dichos.

Nacida en Viena en 1888, empezó a publicar algunos relatos tan temprano como a los 14 años, mientras se dedicaba a estudiar música (llegó a ser harpista, nada menos). Durante la primera guerra mundial trabajó como enfermera. Se casó con el amor de su vida, un amigo desde la adolescencia. En 1931 se marchó a Estados Unidos, cuando ya había publicado sus primeras novelas, y allí se quedó el resto de su vida. Fue una buena elección el marcharse, puesto que en 1937 sus novelas fueron prohibidas por el Tercer Reich debido al origen judío de Vicky Baum; de quedarse en Austria, es más que probable --es seguro, vaya-- que hubiera acabado como tantos otros escritores judíos: en los campos de exterminio nazis.

El cine adaptó varias de sus novelas, y ella misma ambientó algunas de sus historias en el mundo de Hollywood o del teatro. Entre sus novelas más conocidas se hallan Grand Hotel, Hotel Shangay, El ángel sin cabeza, La carrera de Doris Hart, Camino a escena...

En España la editaron principalmente Plaza Janés y Editorial Planeta, apareciendo incluso algunos tomos encuadernados con cinco novelas suyas aproximadamente por tomo. Actualmente, sólo algún título está disponible. Probablemente fuera una pionera en el mundo del bestseller dirigido a la mujer, con cierta elegancia de estilo, atractivos argumentos. Como curiosidad, es autora de algunas frases o aforismos que circulan por internet y resultan bastante interesantes: "El matrimonio siempre demanda las mejores artes de insinceridad posibles entre dos seres humanos"; "El mundo es bueno, siempre que se le mire en conjunto, sin reparar en excesivos detalles".
Falleció en Hollywood, en 1960, victima de la leucemia.

Tomado de:
(c) 2008 by J.C. Planells
http://pfjcplanells3.spaces.live.com

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Alex McStar






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Sexo:Este usuario es un Hombre

MensajePublicado: Lun Nov 09, 2009 1:21 am    Asunto: Responder citando

Diez años sin Patricia Highsmith
Por Elena Gosálvez



Todavía la veo al otro lado de la mesa, cenando un cuenco de caldo y una litrona de cerveza. Con un solo cubito maggi cenábamos las dos. Hablábamos de Graham Greene y otros habitantes de su pasado o nos interrogábamos mutuamente, presas de la misma curiosidad voraz, propia de mis 20 años y de sus vibrantes 74. Me despedí de ella el 16 de diciembre de 1994. Cuarenta días después estaba muerta.

Yo no sabía quién era Patricia Highsmith hasta que un amigo común, el editor Daniel Keel, me comentó cenando en su casa de Zurich que buscaba a alguien que se mudara con una importante escritora norteamericana al Ticino suizo. Estaba enferma y necesitaba un ayudante que supiera inglés, tuviera carnet de conducir y fuera de plena confianza. "¿Qué hago? ¡No puedo poner un anuncio en el periódico!", comentó agobiado. "Iré yo", repliqué sin pensar. Pero era la propia Pat quien se encargaba de remunerar a su ayudante, y también de seleccionarle. Dani me cerró una entrevista para el sábado siguiente.

En el tren, llegando ya a la impresionante región de Centovalli, me terminé El temblor de la falsificación, el primer libro suyo que leía. Había visto en la televisión Extraños en un tren, la primera novela de Patricia que Hitchcock adaptó para la pantalla cuando ella sólo tenía 28 años, pero el libro entre mis manos tenía otra fuerza. En la estación me recogió un divorciado cincuentón que había sido el asistente de la autora durante un par de años, desde el principio de su enfermedad. "Pat es muy especial –me dijo–, pero yo he decidido meterme a monje".

Su casa de una planta era como una U construida con tres cajas de cerillas. Ella misma la había diseñado. Una amplia habitación con baño ocupaba cada palito de la U, dejando cocina y salón en el medio. Cada dormitorio tenía dos ventanales para salir al patio central y al jardín salvaje que rodeaba la construcción. Me senté en un sillón blanco junto a un gato gordo y naranja. Una mujer delgada, vestida con camisa de cuadros y pantalón de hombre y melena canosa hasta la barbilla, algo encorvada y con cara de huraña me saludó amablemente, esforzándose por sonreír.

"Gracias por venir. Dani me ha dicho que eres española pero hablas muy bien inglés y que quieres ser editora. Por cierto: ¿te gusta Hemingway?".

Supe que esa era la pregunta decisiva. Me quedé callada sin saber si era el momento de mentir. Seguro que ambos autores americanos enamorados de Europa habían sido amigos. "No", contesté tajante. Siempre es mejor decir la verdad, especialmente a la gente relevante, porque nadie suele ser sincero con ellos. "¡Odio a Heminway!", chilló Pat desde lo más hondo de su ser. "¿Puedes empezar el lunes?".

Durante las semanas siguientes me pude leer toda su obra cronológicamente, cogiendo las primeras ediciones directamente de la ordenadísima estantería. En el salón estaban sus diarios, que escribió religiosamente desde los 15 años hasta su muerte: más de cien cuadernos tamaño folio que en unos cuantos años se harán públicos. Leía hasta muy tarde, atrapada en su eterna búsqueda del crimen perfecto, en sus cuentos misóginos, en sus héroes reinventados...

Sobre las 9 de la mañana me despertaba la gata naranja Charlotte pidiéndome su desayuno: pulmones de vaca crudos. Los troceaba con las tijeras de cocina y los alvéolos explotaban en el silencio hasta que las noticias de la BBC se encendían al fin en el cuarto de Pat: un día más se había despertado. A los pocos minutos empezaba el estruendo de aquella máquina de escribir donde estaba terminando su última novela, Small G: un idilio de verano. Por superstición escribió toda su obra con esa misma máquina prehistórica. Me iba confiando los folios a un limpio impoluto para que yo se los pasara por fax a Daniel. Sabía que no le quedaba mucho tiempo. Dos veces a la semana la llevaba en coche al hospital de Locarno.

Extremadamente crítica con su obra, parecía que solamente estaba orgullosa de El temblor, también mi favorita. Su patria natal nunca consideró que la tejana escribiera literatura mayor. La gran editorial Knopf rechazó su genial obra El diario de Edith por no ser una novela "de misterio" y no saber "qué hacer con ella". Mientras, en Europa cada vez era más respetada, llegó a sonar muy fuerte para el Nobel, especialmente cuando se publicó Carol, y hasta los presidentes de gobierno la invitaban a cenar. Solamente las recientes películas basadas en su Ripley han sacado a Pat de secciones secundarias de las librerías de su país, una tierra que abandonó muy joven pero que nunca dejó de querer. Aunque miraba mucho el dinero, no le importaba pagar impuestos en dos continentes para mantener su nacionalidad, sus raíces.

Antes de morir quiso reconciliarse con la memoria de su padre, con quien debió de tener serios problemas en su primera juventud. De pronto le pareció injusto no haber firmado nunca con su verdadero apellido: Plangman. Tampoco olvidó la colonia de escritores que la becó para escribir esa primera obra que, sólo diez días después de ser publicada, Hitchcock compró por 6.800 dólares de entonces. "Cambió mi novela –me confesó–, pero siempre le estaré agradecida porque gracias a él pude seguir escribiendo y viviendo de escribir".

Nunca pudo aceptar que la moral hollywoodiense de la época no permitiera que el malo se saliera con la suya: para ella el antihéroe tenía que triunfar, al menos a primera vista. Sí que le gustaron, sin embargo, las primeras adaptaciones al cine de su serie Ripley, aquellas francesas protagonizadas por Alain Delon. Menos mal que no vio las posteriores, aunque al menos el Ripley protagonizado por Malkovich hizo un gran esfuerzo por respetarla.

Cuando Daniel publicó por primera vez una obra suya en alemán, en 1968, ella le advirtió de que "las críticas no eran muy buenas" y le dijo que esperaba que Diogenes "no perdiera mucho dinero" editándola. En Estados Unidos se estaban negando a imprimir su obra en tapa dura, porque la consideraban propia de bolsillo. Daniel nunca perdió el entusiasmo por su nueva autora, aunque le costó 10 años de buenas críticas colarla en las listas de los más vendidos.

En 1981 ella pagó la fidelidad de Daniel dándole los derechos mundiales de los libros que escribiera a partir de entonces, y a su muerte pasó la gestión mundial de toda su obra a Diogenes. "Tenemos una relación amistosa. Me llama en domingo y los dos estamos trabajando. Para él el domingo es un día más", comentó de él. Después de años, Pat le podía regañar por comprarle unas flores "obscenamente caras" ("y además odio las rosas"), o le podía decir a su mujer que el filete estaba seco mientras Daniel le explicaba qué pasaje de qué novela no le convencía.

Era algo arisca porque renunció conscientemente a muchas cosas para poder escribir, pero merece ser recordada tanto por su calidad literaria como por su personalidad. Pat era modesta, disciplinada, apasionada, detallista, salvaje, honesta... pero sobre todo agradecía profundamente su suerte: la de habernos regalado sus novelas.


Elena Gosálvez es editora de MR Ediciones (Grupo Planeta).

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MensajePublicado: Jue Nov 19, 2009 12:21 am    Asunto: Responder citando

Los crímenes de Charlotte Brontë



¿Charlotte Brontë mató a sus dos hermanas novelistas? Tal es la audaz sospecha de James Tully, un criminólogo británico especialista en venenos del siglo XIX y relativamente conocido por haber editado en 1997 un exitoso libro sobre las víctimas de Jack el Destripador, The Secret of the Prisonner 1167, que le llevó una década de trabajo.

La publicación hace unos meses de The Crimes of Charlotte Brontë: The Secrets of a Mysterious Family (Carroll & Graf) despertó no poca sorpresa e indignación entre los expertos en literatura victoriana. El autor tomó la precaución de mezclar su investigación histórica con procedimientos de ficción. La teoría de que Charlotte (autora de Jane Eyre) fue una serial killer que envenenó primero a su hermano Branwell y luego a sus hermanas Anne (Agnes Grey) y Emily (autora de la famosa Cumbres borrascosas) es planteada en el libro de James Tully a través del relato en primera persona de Martha, la criada de la familia Brontë, quien va registrando sus hallazgos e impresiones en una especie de diario íntimo. La criada existió de verdad y su apellido era Brown. No así el diario, dado que --tal como afirmó un comentarista inglés-- "es seguro que la criada ni siquiera supiese leer".

En realidad las indiscretas observaciones de Martha Brown están enmarcadas, en The Crimes of Charlotte Brontë, por un tal Charles Coutts, un abogado que décadas más tarde supuestamente descubrió el diario íntimo y que, haciendo las veces de alter ego de Tully, interrumpe el testimonio de la criada para añadir alguna que otra información. El resultado de esta conjunción de voces narrativas es, al decir de la crítica y escritora Carlene Bauer, "un libro esquizofrénico que alterna el melodrama gótico con la jerga universitaria que se usa hoy en día".

Continuar leyendo este apasionante artículo:
http://www.sololiteratura.com/berti/bertilashermanas.htm

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Caronte
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MensajePublicado: Vie Nov 20, 2009 1:45 pm    Asunto: Responder citando

Qué interesante, les echo un ojo porque me gusta la temática de los artículos y del post.

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