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EMMANUEL

 
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epifon85






Registrado: 01 Oct 2008
Mensajes: 16




MensajePublicado: Jue Oct 02, 2008 9:18 pm    Asunto: EMMANUEL Responder citando

*este cuento ya lo había publicado en otro foro
pero en esta ocasión he hecho algunas modificaciones espero les guste. Así es como quedará si algún día lo publico

EMMANUEL

Para Emmanuel Jerick
y su eterno resplandor en mi vida

Yo tuve la oportunidad de conocer al mejor escritor del mundo, aquel que siempre andaba de un lado para otro con una barra de chocolate en la mano y preguntando el por qué de todo. Sí, yo lo conocí y le enseñé a caminar y a hablar pero con él aprendí las cosas más valiosas que jamás imaginé cada vez que me miraba con esos ojos grandes y negros que reflejaban el mundo como si fuera nuevo. Todavía lo recuerdo parado en la ventana con la mirada en el cielo y hablando el lenguaje del viento, contándole historias a los pájaros y a las orugas, levantaba las manos hacia las nubes imaginando que dejaba de imaginar. Luego se acostaba en el sillón y dormía profundamente chupándose el dedo gordo de la mano. Soñaba, lejos de esta habitación, el infinito.

Un día se acercó a mi escritorio. Mientras yo leía me miró fijamente y con una sonrisa pícara en el rostro me preguntó
-tío ¿qué haces?
- estoy intentando entender este libro
- que libro tan feo, ¿ por qué tiene tantas manchas?
- no son manchas, son letras
- no me gustan las letras,¿ cómo le hago para quitárselas?

Yo no pude contener la risa ante tal pregunta y le contesté lo que cualquier adulto sensato podría decir

-pues sacúdelo hasta que se le caigan todas las letras

Emmanuel soltó una carcajada y los campanarios de su risa retumbaron en el eco de la casa. Luego me dijo
-me gusta más esa hoja

Yo me quedé mirando la hoja que acababa de abrir y le contesté:

-pero es una hoja en blanco hijo, no tiene nada
- me gusta más por que tiene dibujado un elefante. Mira

Entonces Emmanuel puso su dedo sobre la hoja en blanco y trazó un elefante invisible para mis ojos. Ahí está- dijo. Luego me miró fijamente, me dio un beso en la mejilla y salió del cuarto mordiendo su barra de chocolate.

Días después noté que me hacían falta algunos libros y me dediqué a buscarlos como loco, encontré uno debajo de mi cama y otros dos estaban bajo la almohada de la cuna donde dormía Emmanuel. Tuvo que haber sido él, ¿qué se creía ese niño? Mis libros no son juguetes, pobre Borges y pobre Cortazar, haber pasado la noche bajo la almohada, soportando los ronquidos y los baños de saliva de un niño de 4 años es el peor castigo para un par de escritores muertos. Pero eso no se iba a quedar así, ese pequeño niño adicto a la leche tendría que dar una buena explicación, y cuando le pregunté por qué había tomado mis libros, su respuesta me sorprendió - Los estaba limpiando porque tenían muchas manchas. – Sonaba en su voz la sabiduría del mundo y no supe que responder ante eso.

Sin duda me enfrentaba ante un tipo muy listo, pero decidí no quedarme con la duda y comencé a vigilar a Emmanuel, cada vez que yo me descuidaba, él aprovechaba para entrar a mi cuarto y tomaba algún libro, luego lo sacudía fuertemente mientras las hojas se revolvían, después abría el libro, ponía su dedo índice sobre la hoja y comenzaba a moverlo, parecía como si estuviera escribiendo o dibujando algo. Yo me encontraba escondido atrás de la puerta y decidí salir para atrapar a aquél pillo. Emmanuel me miró y se puso de pie asustado -¿Qué estabas haciendo?- Le pregunté- Estoy dibujando un gato-gritó. – ya te dije que no juegues con mis libros, ¡dámelo!- cuando me agaché para quitárselo él se acercó y me pegó una tremenda mordida en la panza que me hizo aullar de dolor, traté de alcanzarlo pero ya no pude porque corrió a esconderse en algún lugar de la casa. Esa noche lo encontré dentro de un armario, se había quedado dormido y tenía mi libro en sus brazos, estuvo escondido ahí toda la tarde. Lo cargué y lo acosté en su cuna, no pude evitar sentir ternura y le di un beso en la frente. Después recordé la mordida en mi panza y comencé a reír, el pequeño astuto me había vencido de nuevo.

Emmanuel siguió tomando mis libros clandestinamente sacudiéndolos en cualquier rincón de la casa, yo en vano trataba de alcanzarlo para quitárselos pero siempre lograba escapar para esconderse, a veces lo encontraba dormido debajo de mi cama, otras se escondía bajo la mesa y otras tantas se metía en el armario, siempre con un libro en brazos, eternamente intentando quitar las letras y dibujando animales que sólo él podía ver.

Llegó el día en que Emmanuel olvidó el leguaje del viento, ya no le contaba historias a los pájaros y orugas, dejó de platicar sus secretos con las nubes y también se olvidó de jugar con mis libros. Su niñez comenzó a diluirse como un espejismo y con ella también se fueron las ilusiones y las carcajadas que iluminaban la casa, todo lo bello de este hogar comenzó a envejecer y las hojas secas del otoño también cayeron sobre mi espalda, se apagaron las voces, se fueron las risas junto con las pláticas y los cantos. Hasta que un día Emmanuel también se marchó buscando la felicidad en las infinitas puertas del mundo, portafolio en mano, camisa y corbata, zapatos de ejecutivo, mirada profunda y el semblante maduro, puso un pie en la calle y comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo real, en ése donde abunda la guerra y el hambre.

Por aquél entonces yo ya tenía las costumbres de un anciano solitario y me la pasaba entre sombras buscando recuerdos, sacudiendo el polvo a las imágenes y a los objetos que alguna vez tuvieron vida propia y que ahora son ruinas con historias que nadie escucha, versos olvidados y entelequias diluidas. En una de tantas vueltas encontré mis viejos libros, estaban guardados en una caja sucia, decidí que era un buen momento para regresar a mi pasatiempo de lector aficionado, pero cuando abrí uno de ellos, lo que encontré me sorprendió.

Hoy en día todavía guardo aquel libro bajo mi almohada, y cada vez que quiero recordar la infancia de Emmanuel, lo abro y miro todas sus páginas en blanco y no puedo dejar de sorprenderme porque sé que en realidad no están vacías, en cada página hay un dibujo diferente: un elefante que sonríe, un gato que duerme, un oso, un colibrí y miles de animales que fueron hechos por el mejor escritor del mundo, el único que fue capaz de sacudirle las letras a un libro y con su dedo trazó dibujos que nuestros ojos opacos no saben ver, porque los sentidos engañan el alma, porque olvidamos que en la mirada de un niño cabe el universo entero multiplicado millones de veces, sólo un niño sabe encontrar estrellas en el espejo, dibujar siluetas de humo y descifrar los símbolos de la vida.

Nadie sabe que conservo aquél libro, será mi secreto hasta la tumba y para eso ya no falta mucho, ni siquiera Emmanuel sabrá que fue capaz de hacer algo tan maravilloso, seguramente ya lo habrá olvidado porque crecer también puede ser sinónimo de olvidar.

Algunas noches el insomnio me vuelve sonámbulo y camino entre las paredes y los fantasmas oscuros de esta casa abandonada. Libro en mano, repaso cada una de las hojas en blanco intentando mirar el mundo como lo veía Emmanuel, aunque sea por un instante, con esa sabiduría ancestral que vamos perdiendo a lo largo de la vida como perdemos también la juventud y las ganas. Nunca consigo ver más allá de las páginas vacías, ningún elefante me sonríe en el papel, ningún gato duerme, porque mis ojos miran sin mirar pero seguiré intentando descubrir aquellas figuras que él dibujó, tal vez algún día tenga suerte
.

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Kala
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Registrado: 26 Sep 2008
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Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Vie Oct 03, 2008 5:48 am    Asunto: Responder citando

Epifón, si algún día publicas un libro con relatos como este, dímelo, que seré la primera en comprarlo. Me has dejado impresionada.
Anika, ¡gracias por traerlo!
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anika






Registrado: 01 Oct 2008
Mensajes: 339




MensajePublicado: Vie Oct 03, 2008 11:37 am    Asunto: Responder citando

Éste fue el cuento que a mí me cautivó de Epifón. Él no es consciente de lo mucho que trasmite, de cómo es capaz de jugar con las palabras y contar historias tan bonitas como ésta.

Sigue así, porque como ves... no soy la única admiradora de tus relatos.
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Spirit
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Registrado: 29 Sep 2008
Mensajes: 770


Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Dom Oct 26, 2008 8:15 pm    Asunto: Responder citando

Increíble historia, no puedes dejar de leer hasta que no termina.

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