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El reloj

 
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werewolf






Registrado: 02 Oct 2008
Mensajes: 294




MensajePublicado: Mie Oct 08, 2008 11:09 am    Asunto: El reloj Responder citando

Este también es viejecillo.


No podía creerlo. Tras años de infructuosa búsqueda, recorriendo mas de medio mundo dando palos de ciego, y cuando había perdido toda esperanza, lo encontró donde menos esperaba. Aguardado a ser encontrado, allí estaba, a tan solo cuatro manzanas de su casa, en una pequeña tienda de antigüedades, de esas en las que nadie repara hasta detenerse, por casualidad, ante el sombrío y minúsculo escaparate para descubrir que allí se esconde aquello por lo que tanto se anhela.

Entró en la tienda, donde el olor a épocas pasadas lo envolvió, lo embriagó y acabó hipnotizándole. Ni siquiera escuchó el caótico tintineo de las cuatro campanillas que guardaban la puerta y anunciaban su llegada. Así mismo, la llegada del dependiente y su cortés saludo, pasaron totalmente inadvertidos para el. En otras circunstancias habría dado un respingo asustado, cuando el dueño de la tienda se le acercó y le dio un ligerísimo tirón de la chaqueta, pero esa oscura tarde, en la que la noche había conquistado al día de forma repentina y violenta, ni se inmutó.

Sus ojos estaban clavados en la vieja caja del Elysee de cuatro esferas. Lo estaba analizando al milímetro, casi se podía decir que lo estaba saboreando. Dentro aparecía un magnífico reloj con tres esferas doradas que marcaban la hora, el día y el mes, y otra, de color verde esmeralda y con los números grabados en rojo, señalaba los años. Dos manecillas completaban el corazón del reloj: la encargada de señalar los minutos, que estaba engarzada con pequeños diamantes y la que hacía las veces de segundero, la cual era de oro con la inscripción Art de vivre.

No había duda, era ese.

-¿Qué desea, caballero?- Dijo una curtida y agradable voz tras unas enormes gafas de gruesos cristales, enmarcadas por unas pobladas cejas y una brillante calva.

El viejo anticuario quedó extrañado por la ausencia de respuesta y la extraña actitud de aquel joven misterioso. Carraspeó violentamente un par de veces, le asió nuevamente de la chaqueta mientras le volvía a preguntar. -¿Le puedo ayudar en algo?.

-Yo...yo... el...el reloj... ¡El reloj! ¿Cuánto..? ¿cuánto pide por el?- Balbuceó el joven con ojos desorbitados.

El anciano le observó de forma inquisitiva, y cogió la vieja caja de cuero para cmprobar el precio que figuraba en un amarillento e irregular trozo de papel pegado en las base.

-Son cuatrocientos euros, pero por ser usted, se lo dejo en trescientos cincuenta.- Contestó finalmente el anticuario, pensando que con un poco de suerte y un regateo inteligente, podría conseguir no menos de cien euros por esa vieja almoneda.

-Perfecto, me lo llevo.- Exclamó el joven, con los ojos brillantes por la emoción, mientras atropelladamente sus dedos buscaban la cartera para abonarle el importe acordado.

Sin separar un momento la vista del joven, el anticuario preparó el reloj para su venta y fue cumplimentando la factura, o como rezaba en el cabecero de la misma, el compromiso de venta.

-¿Sabe?- Dijo el joven volviendo en si, mucho mas tranquilo, cuando el viejo hubo terminado de preparar todo.-Llevo buscándolo desde hace mas de diez años. Cuando cumplí los quince, mi abuelo murió, y entre sus pertenencias encontré una vieja nota donde lo describía. Nada mas leerla, acabé prendado de esta maravilla y de su leyenda...-



Acabó de contar el dinero y se lo tendió al vendedor para salir de la tienda y enfilar la calle a toda prisa en dirección a su casa, bajo la inquisitiva mirada del viejo anticuario a través del cristal del escaparate. El anciano se quedó un rato de pie, pensando sobre lo que ese misterioso joven quería decir acerca de la leyenda... pues el únicamente conocía la maldición que había acompañado al reloj durante los últimos cien años.

Con el corazón a doscientos, y la bolsa que contenía el preciado tesoro apretada contra el pecho, Eduardo llegó a su casa. Entró y cerró con llave. Tras ponerse algo de ropa mas cómoda, se sentó en el sillón del salón y sacó de la bolsa de papel la caja de piel.

Apoyándola sobre sus rodillas, respiró hondo y la abrió. El reloj parecía brillar mas intensamente de lo que había brillado en la tienda. De ser cierta la leyenda, pronto se convertiría en uno de los hombres mas poderos del mundo.

Con pulso tembloroso, se lo colocó en su muñeca derecha y quedó contemplándolo unos segundos. Respirando hondo, cerró los ojos, giró la ruedecilla central y la aguja de los años se movió hacia atrás.

Abrió los ojos y comprobó que funcionaba a la perfección y que la leyenda era cierta. Había rejuvenecido diez años, los mismos que había retrocedido la manecilla. Ahora era un chaval de quince años . Incluso el reloj había cogido holgura frente a su delgada muñeca. El proceso de rejuvenecimiento, sin embargo, afectaba únicamente a su aspecto físico, conservando intactos sus conocimientos y su mentalidad.

Volvió a girar la rueda, esta vez en sentido contrario, y la aguja avanzó hacia delante los diez años que había retrocedido. Al volver en si, no pudo reprimir una carcajada de júbilo y comenzó a hacer cábalas sobre las múltiples posibilidades que le brindaba la maravilla que colgaba de su muñeca. Si sus cálculos eran correctos, estaba ante el elixir de la eterna juventud.

Esta vez avanzó veinte años en el tiempo. Esta vez necesitó mirarse en un espejo para apreciar algún cambio, pues físicamente se encontraba bien. Al incorporarse y contemplar su rostro en el espejo que había sobre el sillón, se vio como un hombre en plena madurez. Se sorprendió al ver que era bastante atractivo, que conservaba todo su pelo intacto salvo alguna que otra cana, pese a lo cual, aún conservaba el vigor y el brillo de su juventud. Un rostro sin apenas arrugas enmarcaba los negros ojos, tan vivarachos como siempre.

Movido por el ansia de saber mas, y casi sin pensarlo, mientras seguía recreándose con su reflejo, volvió a girar la ruedecilla, y esta vez avanzó treinta años mas. Durante unos segundos contempló como iba envejeciendo por momentos. Su pelo cayó casi por completo, la piel se le poblaba de manchas, un ejército de arrugas conquistaron su rostro, y sus dientes, normalmente de una blancura impoluta y perfectamente alineados, dieron paso a otros completamente amarillentos y con signos de pudredumbre. De repente notó como le fallaban las rodillas, cayendo de espaldas sobre el sillón. No tenía apenas fuerzas, el pulso le temblaba y dejó de ver: se había quedado ciego.

Muy asustado, decidió que había llegado el momento de acabar el juego por ese día, e intentó volver a poner la manecilla en el año correcto.

Torpemente, consiguió asir la ruedecilla con sus dedos, bastante maltratados por la artrosis, siendo incapaz de girarla hacia atrás, consiguiendo que la manecilla avanzase en lugar de retroceder... dos..., tres...hasta cuatro años mas, antes que terminara cediendo y se desenroscase totalmente, cayendo al suelo,

La leyenda era cierta, lo había comprobado en sus propias carnes, y mientras exhalaba su último suspiro, también comprendió que estaba añadiendo un nombre mas a la lista de afectados por la maldición del viejo Elysee.

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Mi tecado tiene, no ya vida popia, sino hamre, y se cme mucas letra, así qe os pdo prd'n pr anticpdo.
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Spirit
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Registrado: 29 Sep 2008
Mensajes: 770


Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Jue Oct 09, 2008 3:00 pm    Asunto: Responder citando

Joer, yo quiero ese reloj! Pero no para ir hacia atrás, si no para mantenerme

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"Todo hombre es una isla en sí misma"
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TomBrahe






Registrado: 16 Ene 2009
Mensajes: 31




MensajePublicado: Vie Ene 16, 2009 1:18 am    Asunto: Responder citando

Hola werewolf, me alegro de verte por aquí.
Ya le había leido en el otro foro...osea que te repito. Muy buen relato!!!
Cuidate

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BIENVENIDO A UN MUNDO DIFERENTE
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Caronte
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Registrado: 27 Sep 2008
Mensajes: 1812


Sexo:Este usuario es un Hombre

MensajePublicado: Lun Ene 26, 2009 6:45 pm    Asunto: Responder citando

Yo también te había leído en otro foro, y además en tu blog. Verdaderamente bueno...paradójico el querer avanzar en el futuro para luego no poder volver atrás por el mismo futuro que quieres ver. Un verdadero Reloj de la Muerte. Aunque...me ha hecho reflexionar sobre...¿realmente miraríamos tan lejos con un reloj así en nuestras manos? Yo creo que pararía en los 50 o así, me sería más que suficiente para conocer en qué ha acabado mi etapa más laboriosa. Bueno, al menos eso digo ahora...
Lo dicho, un relato a la altura de alguien grande como Werewolf Smile

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