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Desechables

 
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Gades






Registrado: 02 Oct 2008
Mensajes: 377
Ubicación: Me voy encontrando

Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Vie Sep 21, 2012 6:53 pm    Asunto: Desechables Responder citando

Este relato mío resultó el mejor valorado en una actividad de otro foro. espero os guste.


Desechables




Elisa buscaba un rinconcito limpio en el pañuelo de papel antes de sonarse la nariz por enésima vez. El último modelo de gripe parecía instalado a perpetuidad en sus vías respiratorias. ¿Cuál era la de este año, la bovina? Era indiferente, sabía de antemano los síntomas que tendría, lo puñeteramente mal que se sentiría, lo que tendría que tomarse y, sobre todo, hiciese lo que hiciese, sabía el tiempo que se quedaría con ella. “El mismo bicho de cada otoño con abrigo nuevo”, le había dicho la pasada noche a su amiga Marta. Eso sí, cada año el bichito le parecía un poco más cabrón que el anterior. Al pañuelo no le quedaba mucha capacidad de absorción, aun así decidió guardarlo de nuevo en el bolsillo para el próximo estornudo.
La voz del director bramó su nombre desde el despacho del fondo del pasillo. No serían buenas noticias, seguro. En los últimos meses todo eran quejas y más quejas de su trabajo. Algo nuevo se le habría ocurrido para comenzar la semana soltándole una de sus sabidas broncas. Se presentó ante él sin intentar mejorar en nada el lamentable aspecto que tenía, ni disimular el poco interés por lo que tuviera que decirle. Tampoco se molestó en sacar la mano del bolsillo, empuñando aún en su interior el pañuelo usado.
- Elisa, verás… llevo días queriendo hablar contigo y… bueno, no puedo demorar más tiempo…- comenzó a explicarse, sin mirarla a la cara. Miraba a cualquier parte de la estancia, dejando en evidencia su falta de palabras. Tal vez buscaba las más adecuadas, tal vez ni eso.
Elisa permanecía de pie a pesar de la falta de fuerzas que le producía la fiebre. Sentarse podría alargar el tiempo en presencia del imbécil de su jefe y eso era lo que menos le apetecía en esos momentos. Sin embargo, la silla vacía frente a ella le parecía toda una tentación. Parecía confortable. Nunca se había sentado en ella, ni en su gemela, ni en el sofá situado junto al ventanal y la mesita de diseño que completaban el nuevo mobiliario del despacho. Pedro lo había cambiado todo hacía sólo unas semanas a pesar de que los viejos muebles estaban en perfecto estado. Se había cansado de ver siempre la misma mesa. A Elisa le había parecido un derroche innecesario, un desperdicio absurdo, aunque ahora se sentía tentada incluso a tumbarse en aquel sofá un ratito.
- Últimamente vengo observando que tu trabajo deja mucho que desear. No estoy diciendo que sea… malo, no me malinterpretes. Pero.. digamos… se nota tu falta de espíritu, trasladas tu falta de energía y de entusiasmo a tus artículos. Te ves… cansada…
Y mientras las palabras salían por su boca torpemente, Elisa sólo observaba el jugueteo inquieto con el nuevo iphone del que presumía a cada instante y del que dependía irremediablemente. Parecía más deseoso de llamar a alguien o escribir algún mensaje, cualquier cosa antes que atender a la persona a la que hablaba en esos momentos, que, por desgracia, era ella. Elisa casi rezaba para que en ese momento recibiese una llamada mínimamente interesante para que prefiriese atenderla y la dejase volver a su puesto en paz.
- ¿Me estás escuchando? ¡Elisa! ¡Oye!
Levantó la vista y se encontró con la mirada de Pedro fija en ella.
- Te estoy diciendo que prescindo de ti, que te despido.
- ¿Cuándo tengo que irme?- Preguntó con aparente indiferencia.
- Hoy. Recoge ya tus cosas. Raúl lleva días esperando para ocupar tu mesa, sólo que yo… bueno, buscaba el mejor momento para comunicártelo y…
“Sí, claro, el mejor momento, pensó ella, ha esperado a tenerme con cuarenta de fiebre para que no le rechiste siquiera”. Siguió la mirada de Pedro hacia fuera del despacho a través del cristal para encontrarse con la de Raúl, impaciente, sonriente, mostrando su dentadura de anuncio de dentífrico. Era el último reportero en llegar a la revista, un jovenzuelo impertinente, un listillo que recién salido de la facultad ya se creía digno de un Pulitzer. Sus dotes de embaucador sí eran dignas de un premio y parecía haberlo conseguido: su puesto… ¡menudo premio se llevaba el iluso!
- Él, bueno… creo que imprimirá un aire nuevo a la sección. Es más atrevido, más alegre y está cargado de ilusión, esa que tú has perdido hace tiempo, reconócelo.
- No se moleste en seguir.- Dijo volviendo a mirarle con toda la frialdad que pudo y olvidando que en un tiempo le tuteó, mientras apretaba el puño en el bolsillo, calibrando si aquel pañuelo cargado de mocos sería un arma lo suficientemente contundente contra una cara tan dura.- recogeré mis cosas enseguida.
Y se fue, sin más.
Colocando la caja con sus pertenencias en el maletero, seguía dándole vueltas a la estúpida sonrisa de Raúl. Seguro que se le quitaría en cuanto tuviese que lidiar un par de semanas con la sección de sociedad. Claro que, igual entre hienas su sonrisa encajaba bien. Sí, seguro que él le daría “un aire nuevo” a la sección. Giró la llave del contacto sin obtener respuesta alguna del motor. Repitió el movimiento. Nada. Lo intentó una y otra vez sin éxito. El Audi se negaba a dar señales de vida. Golpeó el volante con rabia.
- Esto no me lo habría hecho el viejo Citroën. El nunca me dejó tirada, ¡que lo sepas!- Le gritó al vehículo como si eso le fuera a ofender.
Un año con el coche y ya llevaba tres averías. Estaba claro que los fabricantes debían tener acuerdos con los talleres, porque esto no era normal. Antes no pasaba. ¿Dónde estaría el viejo Citroën? Su padre le dijo que lo había dejado ya abandonado en el campo cuando dejó de usarlo y nunca más se supo. ¡Cuantos recuerdos tenía de aquel coche con el que aprendió a conducir e hizo sus primeras escapadas del mundo rural de sus padres!
Aún le daba vueltas a la sonrisa de Raúl cuando llegó a casa, mucho más tarde y mucho más cansada de lo esperado. A pesar de la hora le sorprendió ver el coche de su marido aparcado frente a la casa. Demasiado pronto para él. ¿Sentimiento de culpa tal vez por no haber acudido a dormir anoche? Se preguntó. La esperaba en el salón, con una copa en la mano y unas cuentas en el estómago.
- Elisa, tenemos que hablar.
- ¿No me digas? ¿Tal vez de la causa de tus ausencias? Déjame adivinar. Es más joven que yo, más bonita, más atrevida, por supuesto, y te aporta la ilusión que conmigo has perdido hace tiempo. ¿Me equivoco? – Miguel la miraba atónito por su reacción. - Ah, seguro que ella le dará un aire nuevo a tu vida. - Añadió con sorna.
La discusión que siguió no aportó nada nuevo a la idea del fracaso de su matrimonio que se había formado. No parecía haberse equivocado en la aventurada descripción de la que Miguel había elegido para sustituirla, pero eso desde luego no le confortaba. Se sentó frente al televisor encendido, viendo por azar un programa más de cotilleo. Sólo era ruido, el suficiente para no escuchar cómo Miguel recogía sus cosas y se despedía fríamente. Tras el último portazo se echó a llorar. Prescindible para Pedro, prescindible para Miguel. No, se dijo, lo único prescindible son las lágrimas. Y para secarlas sacó del bolsillo el mismo pañuelo de papel que horas antes hubiera arrojado con gusto a la cara de imbécil de su jefe, pero sólo lo arrojó a la basura y buscó un paquete nuevo de pañuelos desechables.

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Sofía






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Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Vie Sep 21, 2012 7:26 pm    Asunto: Me ha gustado tu desechables Responder citando

Gracias por compartirlo Gades. Me gusta mucho cómo manejas los diálogos en esta situación cotidiana tan bien narrada que parece una situacion super real y como digo cotidiana.

Me gusta cómo manejas las emociones, la rabia, cómo se produce la interactuacion de personajes. Es increíble cómo dais vida a estos personajes y en pocas líneas creais una historia tan real y cercana.

Un placer leer
te, un besazo
Smile Smile Smile
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Sofía






Registrado: 31 Jul 2012
Mensajes: 188


Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Vie Sep 21, 2012 8:24 pm    Asunto: Muy bien los personajes Responder citando

Además, genial cómo se va calentando la situación, desde la suspicacia a esa tensión emocional, esos reproches, casi veo la situación, que es lo que me gusta cuando leo, ser como un personaje invisible tras la cortina.

Un besazo de Sofía
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Gades






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Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Dom Sep 23, 2012 11:19 pm    Asunto: Responder citando

Gracias a ti por leer y dejar tus impresiones. Sin esas respuestas ¿qué sería de los escritores?.

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Sofía






Registrado: 31 Jul 2012
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Sexo:Esta usuaria es una Mujer

MensajePublicado: Sab Oct 06, 2012 4:46 pm    Asunto: Desechables Responder citando

¡Hola Gades! gracias por tu amable respuesta, para mi es un placer leeros, lo hacéis genial, y espero que sigas regalándonos tu magia creativa. Yo no escribo pero me encanta leer, y aquí he encontrado gente con talento, sigue escribiendo para que te siga leyendo, por fa, Surprised Surprised

Unbesote de Sofía
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